domingo, 2 de octubre de 2011

Chica, tienes que cuidarte.

Ahora puedo echar la vista un poco hacia atrás, tan solo unos cuantos años, cuando me decías con voz preocupada: "Chica, tienes que cuidarte". Te ponía nervioso la manera en la que me lanzaba al vacío cuando no encontraba la esperanza que había perdido detrás de una sombra. Me decías que la vida con veinte años era muy atrevida, que parece que todas las cosas son excitantes, y sabías tan bien como yo que siempre me gustó cruzar la línea entre lo correcto y lo excesivo. Me hacías reir reprochándome que hay cosas que aunque crea que tengo que hacer, verdaderamente acabarían siendo errores grotescos y que tu estarías ahí para intentar que no tropezara con las piedras que tu ya habías probado. 

Te preocupabas por mí. Te contaba que había bebido tanto en tan poco tiempo que había llegado a perder el conocimiento, que tuve un pasado, como muchas otras personas, pero que en mi caso no era tan alentador como los de las novelas. Que desayunaba ron tirada en la cama y mirando fijamente al paquete de Lucky Strike vacío que había sobre la mesita de noche. Siempre me decías lo mismo "chica, tienes que cuidarte".

Ahora todo ha cambiado tanto que de pronto te has despegado del suelo y noto la distancia que existe entre ambos, como si la gravedad que antes nos atraía como dos polillas a la luz nos hubiera condenado a repelernos como dos polos de la misma carga. 

Yo ya he aprendido que los excesos pueden no ser divertidos, si no eres capaz de dominarlos. Pero ahora tu te has largado, inclumpiendo todos esas recomendaciones que me hacías a mí. Entiendo que quizás solo estabas protegiéndome de tí, porque yo pensaba que eras mi parte más sensata, pero sencillamente eras la droga que más me gustaba.


Continuará..


martes, 13 de septiembre de 2011

¿Conocéis este mecanismo?

Quiero saber cual es el mecanismo exacto que se te activa de pronto cuando aparece entre la multitud. Ese que te pega una hostia en el estómago y te sube hasta la garganta. ¿Lo conocéis? 
Pueden pasar semanas, meses enteros, incluso años sin ver al causante de esa incómoda sensación, pero cuando le ves aparecer vuelve a actuar el mismo mecanismo de la misma manera y una descarga te sube desde la base de la barriga hasta el paladar. Y ahí se queda. Y te entorpece las palabras, te hace temblar la voz, te seca la boca, te duerme la lengua. Tiene que existir algún tipo de conexión mental- corporal que haga que de una imagen se te descontrolen tantas partes del cuerpo.

domingo, 28 de agosto de 2011

¿Habéis escuchado el comienzo de la canción Blue Monday?

Te galopa fuego por las venas y a la vez te explota una ventisca en la espalda. 
Bom,bom,bom, notas perfectamente las pulsaciones de tu arrítmico corazón, sientes la presión de tu sangre dentro de tus arterias. Descargas que te recorren el vientre y te hacen sentir un inoportuno placer.

Miras el techo y puedes notar la respiración entrecortada que sale de tu boca, la brisa que se cuela por la ventana de la galería te roza los muslos y estás muriéndote por gritar su nombre y que se enteren todos los vecinos. Destrozándote la piel con el vaivén de tus deseos. Calor insoportable que te hace sudar y te empapa las ideas, quieres estar allí, dejar que sean sus ágiles dedos los que te arranquen el sujetador y te tire al suelo de la habitación del hotel.

Y mientras sigue el galope de tus pulsaciones, como el inicio de la canción de Blue Monday.

jueves, 7 de julio de 2011

La princesa

¿Qué te han hecho princesa, que ya no te veo sonreir? Que vas caminando entre las sedas de tu palacio con la oscuridad en la mirada y la cabeza agachada. ¿Quién te ha desvestido de tus aires de dama bella y buena, de dama alta de noble linde? que tus vestidos ahora parecen harapos, que ni si quiera conservas el apetito, parece que te alimentes solo de recuerdos.

miércoles, 6 de julio de 2011

Nos odio.

Desde hace un tiempo me he aconstumbrado a no preguntar por miedo a la respuesta. A intentar solamente robarte sonrisas en vez de besos. A dar explicaciones de las cosas que hacías y que no las tenían. Me he estado engañando tanto en tanto tiempo que ahora mismo solo puedo sentir mi respiración arrítmica y un vacío que va desde la garganta hasta el pecho. Como si te hubieras llevado un trozo indispensable para poder seguir con vida, como si me hubieras disparado en el medio de los ojos.

Yo que tanto he renegado del amor, que tantas lágrimas he derramado por tí, que tantas noches me he vuelto sola a casa esperando que vinieras detrás y te disculparas por cambiarme por cualquier tia con dos tetas que se te cruzara en el camino. Que he estado siempre, siempre, siempre que me necesitabas, que he dejado parte de mi vida invertida con la tuya, que te he esperado trecientas noches de lluvia y doscientas noches de luna.
Que ya no siento ni estos dedos, ni estos ojos, ni estas lágrimas. Me has dejado sin aliento y esperando en un banco a que alguien viniera a barrer los trozos destruidos de mi vida. Nos odio. Nos odio muchísimo. Nos odio por coserte a mis costuras y por coserte tu a mis esbozos, por decirme quédate conmigo e irte con la que pasaba. Nos odio por quererme de la manera que yo no quiero. Por quererte tanto. Por quererme tan poco.

martes, 28 de junio de 2011

La chica más triste de la ciudad

¿Por qué te(me) haces esto? 
Escuché que los pensamientos están interconectados, que si piensas mucho en una persona es porque esa persona está haciendo lo mismo contigo. Que es como una compra-venta de ideas cruzadas, yo te pienso-tu me piensas. Si esto es así debes ser el chico más triste de la ciudad.

El problema es que no es ÉL

Es un chico sensacional, todo el mundo lo dice. Es atento, me lleva a sitios preciosos, me dice que soy la persona más dulce que conoce...pero no son sus palabras.
Me manda mil canciones bonitas para alegrame las noches de imsonmio luchando con las sábanas, se mete dentro de mi espacio arrancándome una sonrisa, me dice que será un tiempo maravilloso...pero no es su voz.
Que tiene mil días que ofrecerme y cien páginas por escribir juntos, me recita poesías sentados frente al puerto...pero no son las tuyas.
Es todo lo que una chica podría desear en un chico, es sencillamente perfecto....el problema es que no eres tú.