domingo, 10 de enero de 2010

Ese septiembre fue especial


Nunca te gustó mi música, ni que a mí no me gustara la tuya, pero cuando sacaba la guitarra eras el primero que en silencio disfrutaba de cada acorde que rasgaba con los ojos cerrados, concentrados solo en el olor a salitre y a nuestra ropa húmeda. Ese septiembre fue especial, como todos los demás septiembres, pero incluía un nuevo y sorpredente factor que lo hizo irrepetible, existías tú, y yo existía porque tu estabas a mi lado.

Y como las cosas que nunca nos pertenecieron, te vuelves a machar por donde viniste. Me queda decir que fué el septiembre más bonito de mi vida y que no te deseo ningún mal, que por el contrario espero que consigas abrazar toda esa felicidad que yo no te supe dar ese mes que pasamos cerca de la bahía. Eso sí, me gustaría que cuando te sientes en el espigón a escuchar las olas romper en las rocas, te acuerdes de mí, y de lo felices que fuímos un día en ese mismo lugar.

viernes, 8 de enero de 2010

La escritora de mi vida soy yo

Intentaba ser quien no era para asemejarme un poquito a quien tu querías que fuese. Pero aún así, siempre acababa saliendo la parte de mí que menos te gustaba. Estas son mis marcas, estas son mis cicatrizes, por mucho que pretendas maquillarlas van a seguir ahí. Por mucho que frotes no las vas a disolver y no se van a evaporar como la gaseosa.

Cada una de esas marcas me recuerdan cada día lo que soy, en lo que me he convertido. Poco a poco he ido configurándolas sin yo quererlo, en mi rostro y en mis brazos. Mi cuerpo es el papel, mis actos son la tinta. Creo que si me despojara de ellas, me quedaría vacía, como un libro sin nada escrito dentro. 

No quieras cambiar un ápice en mí, porque a estas alturas, resultaría imposible. La escritora de mi vida soy yo. Y tú, querido, puedes estar presente en el primer capítulo, pero te aseguro que no lo estarás en el último.

sábado, 2 de enero de 2010

Ya no huele a vainilla

Algún día de estos, aunque no sepa cuando, te darás cuenta de que ya no huele a vainilla por el pasillo de tu casa, ni a tostadas con mermelada de naranja en tu cocina. Te darás cuenta de que el tiempo pasa mucho más lento de lo que en un principio te pensantes, que diciembre se arrastra detrás de tus piernas y no te deja libarte del frío en tu sien y en tus manos. Comprenderás que los número impares nunca fueron tan bonitos como los pares, porque no tenían a su compañero para cogerlo de la mano cuando escribíamos en la escuela.

Añorarás la forma en que nos mirábamos cuando recién salidos de tu casa nos metíamos en el ascensor, y cuando te despertabas por las mañanas porque yo te estaba llamando al timbre de la puerta. Te darás cuenta de que las películas de domingo no son tan románticas sin mí, y que cuando haya alguna escena que te cause risa, no podrás buscarme con los ojos para que nos ríamos juntos.

Incluso hasta añores mi forma de caminar, mis dudas existenciales, mi mal humor, mi estar mejor, mi pelo y mi voz. Incluso hasta te des cuenta de que sí que pudo haber sido posible, después de todo.

martes, 29 de diciembre de 2009

La última canción

La farola de la calle tintinea con su luz
Ahora que todo está oscuro
Ahora no quiero más “tus”
Ni escalar desnuda el muro


Quieres que te invite esta noche
Me torturan tus manos, tu voz…
Se agolpa entre la sién y la garganta
Palpitas cerca del oído.


Esta será la última canción
La última estrofa que termine la historia
Hacerme un hueco entre tú y el edredón
Es querer olvidar la memoria


Me faltan dedos de una mano
Para contar mis ganas de sumarte
Y de restarte de la última estrofa
De esta última canción

Este será el último verso
La última estrofa que termine la historia
Hacerme un hueco entre tú y el edredón
Es querer olvidar la memoria
Es pretender olvidar…
Es intentar olvidar…

jueves, 17 de diciembre de 2009

El mundo vuelve a girar

Pegó un portazo y tiró el paragüero al suelo. Nunca antes había estado sola en aquella casa, el tiempo pasaba lento en esa habitación. Escuchaba el sonido de una moto a través de la ventana y el ruido del estómago pidiendo clemencia. Estaba pegada al sofá, y el paragüero seguía en el suelo.
-"No lo moveré de sitio...por si vuelve".
Pero por la puerta solo pasaban cartas del banco y facturas que se colaban por la rendija del suelo.


Inmóvil y perturbada. Fría y atormentada figura ópaca sin brillo, sin luz ni color.
La piel del tono del cielo al llover, gris ajado.
Ni si quiera lloraba, hacía tanto frío en aquella habitación que las lágrimas se le cristalizaban en los lagrimales y se le clavaban haciéndole daño. Por eso sabía que estaba viva.


Cuando ella le conoció, el dejó a su mujer. Y ahora él le deja por otra.
El mundo vuelve a girar.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

¿Acaso eso es bastante?

Soy joven y por ello hay muchísimos sentimientos que aún no he experimentado. Existen muchas verdades humanas y también celestiales que se escapan a mi comprensión. Creo que sé globalmente de todo, pero seguramente no sé " el todo" de nada. No debería opinar de muchos temas pero opino. No tendría que intentar que mi voz sobresaliera en una conversación, pero esto también lo hago.

Nunca he visto una guerra con mis propios ojos, ni he sentido el silbido de las bombas sobre mi cabeza. Tampoco he sostenido la mano de un compañero de batalla que yacía en el suelo exhalando su último aliento, ni me han dedicado las últimas palabras. No sé que tacto tiene un fusil, y nunca he matado a nadie. Pero seguramente si me preguntaran sobre la guerra citaría algún libro que he leído, o hablaría de la última película que he visto. ¿Acaso eso es bastante para poder hablar del tema?

Tampoco he escrito ninguna poesía, de hecho nunca se me ha dado bien rimar, cuando intento componer me salen frases a borbotones pero si intento rimar las terminaciones, estropeo el sentido que quería darle a la estrofa. Tampoco me han dedicado a mí ninguna. Pero si me hablaran de poesía tendría muchos autores que nombrar. ¿Acaso eso es bastante para poder hablar del tema?

Nunca he pasado hambre, ni he tenido la necesidad de salir y rebuscar en la basura algún despojo que alguien haya arrojado, ni me he tenido que tapar con cartones dentro del Banco Santander. Tampoco nadie me ha mirado con una mezcla de asco, superioridad y compasión. No sé lo que se siente cuando las moscas te comen y no tienes fuerzas ni para ahuyentarlas, ni he tenido que beber de un agua que sé que está contaminada, pero me ha podido la sed. Seguramente si me preguntan por la pobreza en el mundo, tendría muchas teorías que aportar oídas y estudiadas pero, ¿Acaso eso es bastante para poder hablar del tema?

Nunca he sentido ese amor por alguien que te quite las ganas de comer, nunca he mirado a una persona y he sonreído con los ojos, nunca he dicho "hasta que la muerte nos separe", ni he pronunciado un "te quiero" sinceramente y sin sentirme de cierta manera obligada. Nunca he esperado ninguna excesiva muestra de cariño de nadie, ni mucho menos yo lo he repartido. Y si me preguntaran sobre el amor seguro que tendría para hablar largo y tendido...¿Pero acaso eso es bastante?

martes, 1 de diciembre de 2009

Y tú, ¿Eres feliz?

Es una pena, estamos reducidos a la mínima expresión. Hacemos solo cosas que nos satisfagan en ese instante. Tomamos cuerpos, bocas, momentos de otros, los usamos y luego los tiramos. Nos olvidamos de ellos. "No es por tí, es por mí" frase tan repetida, pero que cuando se la dicen a uno, la cosa cambia. Por más que le hagamos creer a los demás lo contrario, que somos fuertes, independientes y solitarios, a todos nos gustan que nos abracen en el momento necesario y que te digan lo importante que eres para ellos. Cuando el gran solitario te diga que prefiere comerse la mierda el solo...miente. Es más fácil, eso sí. Bastante costoso es conocerte a tí mismo como para llegar a conocer al que tienes al lado.


Por más que te escudes en la música, tocando un instrumento, componiendo melodías, si no tienes con quien compartirlas, no tienes NADA. Y la felicidad se reduce a eso, no tener por poseer, sino tener para compartir. Y cito el ámbito de la música porque es el que más conozco. ¿Eres feliz? y si la respuesta es negativa, aprovecha y ponte a escribir, compón muchas canciones, que cuando todo te va bien estás tan ocupado disfrutando del momento que no tienes tiempo para nada más.