miércoles, 17 de febrero de 2010

Everything I do, I do it for you

Cuando cesó todo aquel ruido que rodeaba la sala, solo quedó el silencio imperturbable que nos rodeaba a los dos. A tí y a mí. Estabas en la esquina más alejada de la barra,rodeado por tus amigos, y yo me disponía a saludarte aún sabiendo que me habías visto desde que llegué. Junté el valor que pude y fuí hacia tí, tambaleándome un poco por las dos copas de más. Me recibiste con una amplia sonrisa que me indicó que pensabas lo mismo que yo en ese mismo instante. No me dí cuenta pero ya estaba quitándote la camisa con los ojos. El humo del local y las luces de neón me impedían ver todo con demasiada claridad, pero aún así seguías estando en frente, mirándome a través de ese par de ojos, que sin duda son los más profundos en los que me haya visto reflejada nunca.

 Everything I do, I do it for you.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Quién quiere tener suerte


Nunca he tenido suerte en la vida, la suerte es para los débiles y para los que tienen fe en el destino. Las grandes personas, esas que forjan un imperio desde una tienda de zapatos, nunca dejan nada en manos de la suerte, todo lo siembran y lo recogen ellos. Cuando algo no les ha salido bien, no se excusan diciendo: “Que mala suerte he tenido”, ellos dicen: “No lo hice bien, pero ahora sé como hacerlo”.

Si la suerte nunca me ha acompañado no es porque yo sea una de esas personas grandes de espíritu y de ambición, supongo que mi caso es una excepción. No he hecho nada por lo que debiera ser desgraciado, pero quizás tampoco he logrado nada por lo que no tuviera que serlo. Me emborracho y lloro cuando tengo depresión. Salgo todos las noches, y los domingos en vez de ir a misa me quedo durmiendo la resaca y fumando en la cama, todas las mañanas. 

A las únicas cosas que le soy fiel es a mi guitarra y a la marca del tabaco. Y a veces ya ni a eso. Paso más tiempo pensando en tu sonrisa que en como hacer yo para ser feliz.  Intento ser buena chica para poder ir al cielo, pero me he dado cuenta de que iré de cabeza al infierno, allí hay mejor ambiente, y a partir de la una es cuando se pone mejor.

martes, 26 de enero de 2010

Aprender, conseguir y lograr

Aprendí a ver bellas las noches más oscuras cuando más arreciaba la lluvia.
Conseguí mirar la línea del horizonte y dejar mi mente en blanco.
Logré quitarme la ropa y salir a la tormenta hasta calarme los huesos.
Estudié la manera de estar lo más ocupada posible haciendo cosas insustanciales para no pensar en nada.
Borré los surcos de tus manos en mi ropa y enfríe la parte que aún me ardía.
Calculé los días que me quedaban para escapar de toda esta locura.
Resté las ganas de verte a las ganas de olvidarte y me salió una cifra que me seguía delatando.
Me enseñaron a respirar profundamente llenándome el pecho de aire nuevo, que renovara mi vida.

Pero nunca aprendí a desprenderme de tu olor.
Ni conseguí rehacer las piezas del puzzle de mi vida, sin tí.
Tampoco logré deshacerme de tu sombra que se acostaba conmigo cuando me acostaba con otros.
No estudié a fondo la asignatura más importante. Vivir.
Jamás pude borrar mis vicios y cambiarlos por virtudes.
No supe calcular los efectos devastadores de mis actos.
Nunca resté lo que yo era, para quedarme en lo que tú querías que fuera.

Y es que en el fondo...nunca me enseñaron nada, o tal vez soy yo la que no quiso aprender.

viernes, 22 de enero de 2010

Sin que sirva de precedente

Sin que sirva de precedente...te necesito. Pero no como se necesitan las cosas burdas, sino como se necesita el aire que te hincha los pulmones o la misma respiración. Sin que sirva de precedente tengo que decirte que me levanto pensado si vendrás y que me acuesto maldiciéndome por la suerte de saber que no será así. Sin que sirva como aliciente te tengo que confesar que ya no soy y que ya no estoy.

Que solo existo si sé que puede haber una milésima de segundo en que mire a tus ojos, tu mires a los míos y que nos encontremos. Que mi sonrisa es poca cosa si la comparo con la tuya, que mis manos acarician el aire como si fueran contra las tuyas con las que chocaran. Que no me importa no dormir por las noches mientras que sepa que en mi desvelo te reunirás conmigo.

Sin que sirva de precedente te diré que me convierto en un ser minúsculo cuando voy siguiendo tus talones, que no me importa que en toda esta historia siempre tire yo del carro si sé que tú eres mi carga. Que al fin y al cabo...esto son solo palabras.

miércoles, 20 de enero de 2010

Es un disparate

No me digas que no podrías vivir sin mí, no me repitas que si no miramos juntos el cielo es menos azul cada día. No intentes inventar palabras nuevas para sorprenderme. No me hables de un futuro juntos, si no sé muy bien de que habla mi presente. No quiero hacerte daño, no quiero que me quieras. No quiero ser la causa de que tu sonrisa se empañe.

Aguanta el tirón, intenta comprenderme. No soy la princesita que te esperas. Lo que toco lo destruyo. Siento todo lo que te digo, pero no lo siento de corazón. No soporto que camines más rápido por la calle anhelando el momento de llegar a casa para preguntarme cuanto de feliz estoy. Estoy rota, no te puedo dar lo que no tengo. No pudo prometerte algo que por mucho que busque no encuentro. No quiero que sueñes conmigo, no soportaría causarte infelicidad.

No quiero que me quieras, ¡No puedes quererme!, soy una parcela de tierra alquilada, puedes meterte en mi cama, pero no soy tuya.

domingo, 10 de enero de 2010

Ese septiembre fue especial


Nunca te gustó mi música, ni que a mí no me gustara la tuya, pero cuando sacaba la guitarra eras el primero que en silencio disfrutaba de cada acorde que rasgaba con los ojos cerrados, concentrados solo en el olor a salitre y a nuestra ropa húmeda. Ese septiembre fue especial, como todos los demás septiembres, pero incluía un nuevo y sorpredente factor que lo hizo irrepetible, existías tú, y yo existía porque tu estabas a mi lado.

Y como las cosas que nunca nos pertenecieron, te vuelves a machar por donde viniste. Me queda decir que fué el septiembre más bonito de mi vida y que no te deseo ningún mal, que por el contrario espero que consigas abrazar toda esa felicidad que yo no te supe dar ese mes que pasamos cerca de la bahía. Eso sí, me gustaría que cuando te sientes en el espigón a escuchar las olas romper en las rocas, te acuerdes de mí, y de lo felices que fuímos un día en ese mismo lugar.

viernes, 8 de enero de 2010

La escritora de mi vida soy yo

Intentaba ser quien no era para asemejarme un poquito a quien tu querías que fuese. Pero aún así, siempre acababa saliendo la parte de mí que menos te gustaba. Estas son mis marcas, estas son mis cicatrizes, por mucho que pretendas maquillarlas van a seguir ahí. Por mucho que frotes no las vas a disolver y no se van a evaporar como la gaseosa.

Cada una de esas marcas me recuerdan cada día lo que soy, en lo que me he convertido. Poco a poco he ido configurándolas sin yo quererlo, en mi rostro y en mis brazos. Mi cuerpo es el papel, mis actos son la tinta. Creo que si me despojara de ellas, me quedaría vacía, como un libro sin nada escrito dentro. 

No quieras cambiar un ápice en mí, porque a estas alturas, resultaría imposible. La escritora de mi vida soy yo. Y tú, querido, puedes estar presente en el primer capítulo, pero te aseguro que no lo estarás en el último.