lunes, 13 de septiembre de 2010

Pero...¿Y si no?

Creo que voy a equivocarme, pero quiero intententarlo. Creo que puede que me arrepienta, pero si no lo hago, nunca sabré si pudo ser. Es como ese error que sabes que vas a cometer, pero que tienes que cometerlo de todas maneras.

Me asomaré al borde del precipicio, entornaré los ojos hasta alinearlos con el horizonte, y seguramente me arroje, sin paracaídas, aún sabiendo que me puedo estrellar. Es más, casi sé a ciencia cierta que acabaré con mis huesos en el suelo. Pero...¿Y si no?

Dame una ilusión, por pequeña que sea, una minúscula esperanza de que puede salir todo esto bien, y lo intentaré.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

La primera vez que me pasa con una canción

Después de una charla nocturna bastante melancólica con un amigo y de escuchar un tema de Quique González que no conocía y me dejó bastante echa polvo, "Reloj de Plata", me puse a escribir una canción. Y ahí la tengo, esperando ser arreglada y enseñada a alguien. La primera vez que uní la letra y la melodía y la empecé a tocar con la guitarra bajito, casi susurrando para no molestar porque eran las tantas de la mañana, acabé luchando por terminar de cantarla y que no se me saltaran las lágrimas.

Y pensé: "Ahora sí", he conseguido decir las cosas como quiero decirlas, sin miedo y sin verguenzas, he usado las palabras que quería usar y cada vez que la toco me cuesta bastante no emocionarme. Supongo que es algo que tenía dentro y que quería salir.

Dejo por aquí la letra...quién sabe, igual pronto la grabe y la deje por aquí para que la escuchéis...

El frío polar se abalanzó sobre mi piel sin tu calor,
La vida quebró cristales en mí. Desapareció tu voz y mi voz.

Cambiaste de pronto de corazón,
Cortaste el hilo que nos sujetó. A los dos.

La niebla ocultó la estella Polar, el negro cubrió la luz de los dos
Huíste del tren en la estación, estuve esperando hasta que se puso el sol.



lunes, 5 de julio de 2010

Canciones sin alma

Me pone histérica intentar ponerme a escribir y que no me salga nada. Ver esa línea vertical tintineando en la caja de texto del blog esperando a que pulse la primera tecla, parece que me está diciendo, -Venga coño, escribe ya o acuéstate. Y nunca me acuesto, porque cuando quiero escribir algo para desahogarme, o porque puede que alguien lo lea y le guste, e incluso me deje algún comentario, siempre acabo narrando cosas, situaciones, pinceladas de momentos que son tristes, joder, son tristísimos. ¿Por qué es mucho más fácil sacar todo esa angustia que tenemos y plasmarla en un papel? En cambio...los momentos felices, parece que nos dan menos pie a escribir, y es una pena.

Sostengo la teoría de que esto se debe a que cuando somos felices, cuando nos brillan los ojos, tenemos tres millones de cosas mejor que hacer que ponernos a escribir cosas en un papel, con algún sentido o sin él. Entonces cuando llevo un tiempo sin pasar por este rinconcito me alegro de alguna manera. Hace mucho que no escribo ninguna canción, no sé si se debe a que soy demasiado exigente conmigo misma y nunca me terminan de llenar mis composiciones o es que como no quiero hablar de mí en ellas, las siento totalmente despersonalizadas. Como si fueran canciones sin alma. Pero es que hay cosas que aún siguen doliendo tanto, que son tan personales que por nada del mundo sería capaz de enseñárselas a alguien.

domingo, 4 de julio de 2010

La estupidez humana, que no tiene límites

Como cuando llegas a casa esas noches, moderadamente triste. Juraste no volver a hablarle en tu vida e incluso maldeciste a todo su género de vuelta a casa, pagándolo con aquel chiquillo que la verdad es que nada tenía que ver, bueno sí, el también tenía pene. Era suficiente, odiaste a todos y a cada uno de los de su sexo.

Y de pronto vuelve a proponerte un plan, uno detrás de otro. Que quiere verte dice, que se va y que te echará mucho de menos, que si te das prisa incluso llegarás temprano a casa. Y ahí te ves a ti misma, dándote con los pies en el culo para secarte el pelo, vestirte, y maquillarte a la vez y en 10 minutos, no vaya a ser que te tenga que esperar. ¿Cómo de estúpida se puede llegar a ser? ¿La estupidez tiene límites?

Te quieres dar cuenta y estás tumbada en el cesped a su lado en silencio, y los dos estáis mirando a la misma estrella, y es en ese momento cuando piensas, joder... no sé qué mierda hago yo aquí. Porque sabes que cuando él vuelva a casa no será a tí a la que diga "buonanotte", o al menos no será a tí la primera. Porque sabes también que cuando está triste no es porque te esté echando a tí de menos, sin embargo siempre es tu número el primero que marca cuando no debería hacerlo.

Y si esta noche volviera a llamarte, se lo volverías a coger, quizás esperarías un par de tonos y pondrías un poco de voz de ocupada, como si tuvieras 4 cosas mejor que hacer que irte con el a mirar la lluvia de estrellas.

lunes, 31 de mayo de 2010

Tengo una canción

Esta tarde he agarrado la guitarra, y me ha estallado de pronto una melodía que no sé bien de dónde ha salido. Me sentía bien tocándola, era cálida, se repetía lo suficiente para que se me quedara grabada toda la noche en la cabeza y lo que más me gustaba era que no parecía a primera vista que se fuera a convertir en una tragedia romana de canción.

Igual la titulo como esperanza, después de todo, eso es lo último que se pierde siempre. Pero una vez que la has perdido, ¿qué es aquello que te queda? nada. Vivir sin esperanza creo que es lo peor que le puede pasar a una persona. Tener una vela encendida que te aporte un poco de luz vital, y que se te apague y te deje completamente a oscuras...debe ser aterrador. A oscuras todo se aprecia de la misma forma, negro y sin color. Una vida sin ese color es como un cuadro despintado, o una promesa mal hecha.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Esto es pura ficción

No tengo nada. No poseo nada. Ni si quiera soy consciente de las letras que estoy escribiendo. Ni si quiera me pertenecen. No sería capaz de expresar mediante palabras el dolor que me oprime el pecho, ni los esfuerzos que estoy haciendo por no dejar escapar ni una lágrima. Eso nunca. Todo lo que me rodea está podrido y huele a fracaso y a soledad. Seguro que nunca habéis olido la soledad, yo siempre llevo ese olor conmigo, pegado a la espalda, y me hace caminar más lento a cada paso. ¿Por qué me iba a querer apresurar? Si no tengo nada que alcanzar, ninguna meta que me satisfaga ni mínimamente.

Paso los días arrastrándome para que llegue el fin de semana y pueda escaparme un poco de esta mierda que me rodea por todos lados. Pero ni si quiera eso puedo, juro que hace años que no veo en mi mano algo más grande que un billete de 5 euros que me gasto todos los días en ir y volver en tren. El tren que llevo cogiendo desde hace 3 años y que me lleva al mismo sitio. Sólo que ahora lo cojo yo sola. Tengo 1 preciosa hora todos los días para pensar en ese puto tren sobre las cosas que prefiero obviar. Y me siento más miserable aún. ¿Qué hago yo aquí? ¿Por qué mi vida se basa en echarme una carrera para no perderlo?

Encima mi familia ni si quiera está bien. Y no dejan de recordarme diariamente los esfuerzos que tienen que hacer para que yo me tome una puta cerveza los viernes con los amigos. Prefiero morirme a que me paguéis alguna mierda más. Mi vida es un caos. Mi horario de no-sueño es otro caos. Se me junta la noche con el día y yo con los ojos como platos dándole vueltas a la cabeza. Preguntándome si quizás tu pienses algo en mí, aunque sea solo la tercera parte de lo que ocupas tú mi mente. Sabes...esta tarde volví a acordarme de tí, y de lo que me hubiera gustado que me abrazaras justo en el momento antes de derrumbarme. Y que no me hablaras, sólo saber que estás aquí, conmigo, que sabes lo que estoy pasando y que al menos nunca me faltarán tus manos para recogerme del suelo cuando me vuelva a estrellar. No pido que me quieras, a nadie se le puede pedir eso, sólo que…aparezcas, y que me aportes un poco de luz y se vayan las sombras de mi vida, de una vez por todas.

lunes, 3 de mayo de 2010

Mi primer gran fracaso


Si te caes, levántate, vuelve a intentarlo, aunque fracases vuelve a hacerlo, fracasa mejor. Sólo cuando ponemos verdadero empeño en las cosas que anhelamos las conseguimos. Siempre lo he pensado. Si pones todo tu corazón y tus ganas seguro que más tarde o más temprano lo conseguirás.

Hace poco me ví envuelta en el mayor fracaso de mí vida hasta el momento. En el último instante lo tiré todo por la borda. Cuando sólo me quedaba un último sprint final. Llevaba muchas semanas obcecada con conseguirlo, sólo por orgullo, sólo por no decepcionar a todas las personas que estaban detrás de mi proyecto. El premio me importaba una mierda, es la verdad. Sólo quería ganar porque nunca he sabido perder en nada. No contemplo el fracaso y quizás peque de soberbia. Tenía que conseguirlo, sabía que lo conseguiría...Pero no fué así.

El primer gran revés que me cruza la cara. Y de todo se aprende. Y de esto aprenderé más que de ninguna otra cosa. Ahora sé que no sólo tienes que tener las cosas claras y currártelo, también influye la suerte.